Ir al contenido principal

Porque mi bebé llora mucho y tiene gases ?


¿Por qué mi bebé tiene gases?

Los gases del bebé se pueden producir por diferentes motivos, y no solo por la entrada de aire durante las tomas. Los gases también pueden producirse por un llanto excesivo, por intolerancias o por problemas digestivos que el bebé presente. Es por eso que debemos distinguir entre los tipos de gases que existen: los estomacales y los intestinales.

Gases estomacales: se producen cuando entra aire durante las tomas o en los períodos de llanto severo. Por norma general, este tipo de gases se alivian eructando. Si el bebé no puede por sí mismo, ayúdalo.

Gases intestinales: se originan normalmente por tener una flora intestinal que produce muchos gases, aunque también puede producirse por condiciones digestivas como, por ejemplo, las intolerancias. 

Las intolerancias deben de ser diagnosticadas por el pediatra, por lo que, si crees que la leche que le proporcionas le está sentando mal a tu bebé y que, por eso, tiene muchos gases, consúltalo con el profesional sanitario. 

Él será el encargado de determinar si es una intolerancia alimenticia o si el nivel de gases que tiene tu bebé entra dentro de lo establecido.

El bebé está incómodo, se retuerce y se tira muchos peos, lo más probable es que sufra gases, un mal habitual en recién nacidos. Te explicamos cómo prevenirlos y cómo ayudarle a expulsarlos para aliviar sus molestias.

Sin duda los bebés los sufren más porque su sistema digestivo está recién estrenado y todavía no es capaz de procesar bien su principal alimento en los primeros meses, la leche, ya sea materna o de fórmula. También conviene ir con cuidado una vez iniciada la dieta sólida.


Estas son las causas del bebé que se retuerce y llora:

1.- No sacar bien el aire después de las tomas. Es primordial que nuestro bebé eructe después de ingerir su leche, bien de pecho –en cuyo caso lo hará entre uno y otro– o de biberón.

2.-Una mala postura de succión: el bebé traga mucho aire mientras come porque no tiene la boca completamente cerrada en torno al pezón o la tetina

3.-Cólicos del lactante: si vuestro bebé los sufre, éstos le provocarán crisis de llanto prolongado, lo que hará que trague aire y sea más propenso a tener gases.

4.-Intolerancias lácteas: la difícil digestión de la lactosa, las proteínas y otros nutrientes presentes la leche materna o de fórmula. Esta intolerancia va acompañada de deposiciones abundantes y muy ácidas, retortijones y llanto.

5.-algunos lactantes pueden ser alérgicos a la proteínas de la leche de vaca (APLV) y tener dificultades intestinales. En estos casos, la madre tiene que dejar de tomar lácteos o, en el caso de que tome biberón, hay que recurrir a fórmulas especiales.

6.-La introducción de alimentos sólidos puede causar pequeños desórdenes alimentarios y gases mientras el bebé se acostumbra a su nueva dieta. En este sentido, es importante evitar verduras flatulentas como el brócoli o la coliflor en sus purés hasta que no sea un poco más mayorcito, hacia los ocho meses.

Sabes diferencias los gases, cólicos del bebe y el reflujo 

En  los bebés muy pequeños resulta a veces complicado distinguir si éste sufre los famosos cólicos del lactante, reflujo gastroesofágico o simplemente gases, o bien alguna de estas tres dolencias combinadas. Te explicamos las principales diferencias entre ellos:

Cólicos del lactante: entre los quince días y los cuatros meses de vida es muy frecuente que el bebé rompa a llorar desconsolado, en general por la tarde-noche, una llantina que puede durar desde minutos a varias horas. Si este patrón se repite durante al menos tres horas al día, tres días a la semana y al menos tres semanas, estamos ante los famosos y misteriosos cólicos del lactante, de origen aún desconocido y sin remedio comprobado más allá de la paciencia. 

Tanto lloro y desconsuelo provocará, muy probablemente, que el bebé trague aire, con lo que conviene tomar las medidas oportunas para confortarle.

Reflujo gastroesofágico: Casi todos los bebés expulsan un poco de leche (regurgitan) después de las tomas, una costumbre que tiende a desaparecer al cabo del año. 

Sin embargo, a veces, este reflujo viene acompañado con otros síntomas que se pueden confundir con gases: el bebé arquea la espalda durante la toma o justo después, no tiene mucho apetito o está irritado cuando ha acabado de comer: se trata de un tipo de reflujo, llamado gastroesofágico, más grave y duradero que deberá ser diagnosticado y tratado por un pediatra.

Gases: No es más que aire que entre o se produce en nuestro cuerpo y que es necesario expulsar, en el caso de los bebés, con eructos o con pedetes frecuentes y ¡muy poco recato! Si un bebé tiene gases no querrá seguir comiendo, agitará las piernas, se retorcerá, llorará, si después de expulsarlo por arriba o por abajo se relaja, es que ese era el origen de su malestar.