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Que es un Espasmo infantil


Los espasmos infantiles son un tipo poco frecuente de epilepsia infantil, durante las crisis los músculos de brazos y piernas se ponen rígidos y la cabeza del bebé se desplaza hacia delante. Es muy importante que los espasmos infantiles se diagnostiquen lo antes posible.

Los espasmos infantiles pueden causar cambios graves y permanentes en el cerebro en desarrollo de un niño sin un diagnóstico y tratamiento tempranos. Los medicamentos o la cirugía suelen detener los espasmos, pero algunos niños corren riesgo de sufrir otros tipos de convulsiones más adelante en la vida. Si los niños reciben un tratamiento rápido y exitoso, es más probable que tengan un desarrollo saludable.

Causas de los Espasmo infantiles

Los espasmos infantiles (también conocidos como síndrome de West) se pueden deber a malformaciones cerebrales, infecciones, lesiones cerebrales, o vasos sanguíneos anormales en el cerebro. También se pueden dar en bebés con determinados trastornos metabólicos y genéticos.

Como son los Espasmo infantiles

Con frecuencia, los padres pasan por alto los espasmos infantiles porque estas pequeñas convulsiones pueden ser sutiles o parecer un reflejo de sobresalto o cólico normal. Durante un espasmo infantil, el bebé puede endurecer y extender los brazos, al tiempo que dobla las rodillas o flexiona el cuello hacia adelante.

“Normalmente, con los espasmos infantiles, los brazos del bebé se extienden de repente, y el cuerpo puede curvarse hacia delante a la altura de la cintura con las rodillas hacia arriba”, explica la Dra. Talai. “Sin embargo, los espasmos infantiles también pueden ser leves y puede parecer que el bebé inclina la cabeza o mira para arriba”.

Los espasmos infantiles solo duran uno o dos segundos, pero a menudo se producen en racimo (varios espasmos seguidos). Los espasmos infantiles suelen ocurrir alrededor de los momentos del sueño, especialmente al despertarse. Después de un espasmo, los bebés suelen estar irritables o llorar.

Diagnóstico de los espasmos infantiles:

Electroencefalografía (EEG) con fases de vigilia y sueño

Neuroimagen, preferiblemente RM

Prueba para identificar la causa a menos que un trastorno neurológico significativo subyacente ya ha sido identificado, la historia previa (p. ej., encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal) o los signos y síntomas sugieren el diagnóstico de los espasmos de la lactancia en algunos niños. Se realiza un examen físico y neurológico, pero a menudo no se detectan hallazgos patognomónicos, excepto en el complejo de esclerosis tuberosa.

Se realiza un ECG para confirmar el diagnóstico e investigar alteraciones específicas. Por lo general, el patrón interictal es hipsarritmia (ondas delta y theta polimorfas, de alto voltaje, caóticas, con descargas en espiga multifocales sobreagregadas). Existen múltiples variaciones (p. ej., hipsarritmia focal o asimétrica). El patrón ictal es generalmente una atenuación repentina, pronunciada y difusa de la actividad eléctrica.

Se llevan a cabo neuroimágenes, preferiblemente RM, si no se ha hecho recientemente.

Pruebas para determinar la causa
Si no está claro a partir de las neuroimágenes o los antecedentes, las pruebas para determinar la causa pueden abarcar

Pruebas de laboratorio (ejemplo hemograma completo con fórmula leucocítica, medición de glucosa sérica, electrolitos, nitrógeno ureico en sangre, creatinina, sodio, calcio, magnesio, fósforo, aminoácidos en suero y ácidos orgánicos en orina; pruebas de funcionalidad hepática) si se sospecha un trastorno metabólico
Estudios genéticos
Análisis del líquido cefalorraquídeo para comprobar si hay trastornos metabólicos